El profesor ideal

Sí, sí, ya sé que tendría que haber subido esta entrada bastante antes, pero el inicio del curso ha resultado más duro de lo esperado. El caso es que aquí os dejo las opiniones de mis alumnos sobre cómo debería ser “el profesor ideal”.

  • El profesor ideal es el que nos enseña  lo que el alumno quiere aprender y hace la clase más amena dentro de las posibilidades; que se vea que sabe de la asignatura y que tenga soltura a la hora de explicarla. También el que nos ayuda si tenemos alguna dificultad y nos motiva para sacar todo adelante. Nos gustaría tener un profesor intermedio, que no fuera ni muy duro ni uno que pase de todo y no nos enseñe prácticamente nada. Y que además premie el trabajo diario y el comportamiento del alumno y  que no solo se base en el resultado del examen. Lo que no nos gustaría es que hiciera diferencias entre los que son más inteligentes  que otros. El profesor deberá ayudar a las personas que necesiten más su ayuda pero sin dejar de lado al resto.
  • Un profesor es, para nosotros, aquel adulto que nos da clase, nos pone exámenes que nos agobian, y con el que nos pasamos la vida peleados porque no vemos justas las calificaciones en proporción a nuestro esfuerzo. Para nosotros el profesor ideal es aquel que nos ayuda en todo lo que puede, el que cuenta  con nosotros para hacer la clase más amena y así estar más atentos y con más ganas. Con el cual podamos hablar porque nos da confianza, el que te ayuda con las dudas sin perder los nervios, ni decir que eso lo tendríamos que entender y que no va a retrasar la clase por nuestras preguntas. Aquel que  no nos juzga y nos pone una etiqueta. Al que hay que respetar pero porque él se lo gana, no porque sea una obligación. Que respete nuestras opiniones aunque no las comparta, alguien con quien nos sintamos a gusto dando clase y sabiendo que podemos hablar y decir una burrada, y que no nos va a recriminar, alguien con quien poder reírnos aunque también tener unos limites y no confundirlo con un amigo. Saber que podemos contar con su comprensión en un mal día en el que no estemos para estar de buen humor y se nos escape alguna mala contestación. En total, alguien que cuando digamos ¿Qué toca? Nuestra contestación sea “tal asignatura” y no nos desagrade sino todo lo contrario, ya que estamos motivados y nos gusta el ambiente en la clase.
  • Tendría que ser un profesor al que le guste su trabajo y que  no esté amargado de dar clases. Que sepa enseñar bien y tenga interés en sus alumnos, que sepa cuando se puede estar de cachondeo y cuando estar serios y trabajando, que anime a los estudios y que sus clases sean dinámicas y entretenidas, pero que se aprenda bastante. También que trate a todos sus alumnos por igual, tanto a los que sacan buenas notas como a los que no y que no mande muchos deberes para casa. Que algunas veces haga sus clases con ayudas de vídeos explicativos o con Internet y que antes de los exámenes repase todo lo que entra resolviendo dudas y quitando algunos apartados si es mucho lo que va a entrar.
  • Tiene que ayudar a los alumnos dependiendo del ritmo de estudio de cada uno, sin tener que retrasar a todos los demás, intentando llevar un nivel adaptable para toda la clase. Las clases han de ser  más dinámicas, prácticas, de modo que todos los alumnos participen en clase. Nuestro profesor ideal no tiene que mezclar su vida personal con la profesional. Un punto que hemos dejado para el final y no por ello menos importante es el respeto que deben tener los profesores con nuestros pensamientos y las ideas de cada alumno sin tener que inculcarle su parecer de todas las cosas. Para nosotros un buen profesor tiene que saber sobre su asignatura por supuesto, pero más importante aún es saber explicarla a los alumnos. También creemos que es importante que le guste la educación para que nos sepa tratar correctamente. Pensamos también que tiene que tener un nivel de exigencia alto para que en próximos cursos vayas mejor en esa materia, aunque ese año lo pases mal.