Necesidades específicas

1. Discapacidad auditiva

La audición es el medio principal para la adquisición del lenguaje oral. Éste, además, resulta crucial para comunicarnos con los demás. Por otro lado, el lenguaje juega un papel decisivo como regulador del pensamiento. De todo ello se deduce que la discapacidad auditiva puede convertirse en una limitación importante en el desarrollo general del niño  sordo.

En lo que sigue se incluyen, además de una presentación general sobre la cuestión, algunos materiales de gran calidad. En primer término, una excelente guía para los profesores que trabajan con estos niños y niñas, editada por la Agrupación de Personas Sordas de Zaragoza y Aragón (ASZA). En segundo lugar, la obra Alumnado sordo en Secundaria. ¿Cómo trabajar en el aula?, publicación colectiva, concebida, creada y realizada por la Confederación Estatal de Personas Sordas (CNSE). En tercer término, las “estrategias de comunicación y enseñanza” con alumnado de Educación Primaria que sufra de hipoacusia profunda y severa, sugerencias proporcionadas por el Equipo de Auditivos del Centro de Recuersos de Educación Especial de Navarra (CREENA). Por último, la guía que para la discapacidad auditiva nos ofrece la Junta de Andalucía.

2. Discapacidad intelectual

A lo largo de la historia, las formas de entender y abordar esta discapacidad han variado de manera sorprendente. Más allá de la diversidad de concepciones, el tema de la discapacidad intelectual es muy complejo por la heterogeneidad y elevada frecuencia de la población que comprende. El índice de prevalencia aproximado se acerca al 1%, 0,7 con datos españoles, siendo más frecuente entre los chicos, 1,5 hombres por cada mujer.

En cualquier caso, hoy en día domina el optimismo entre los profesionales de la salud y la educación respecto a las expectativas de desarrollo intelectual, emocional y social de los sujetos afectados por dicha condición.

A continuación os incluyo la presentación del tema, así como la guía que sobre la cuestión ha editado la Junta de Andalucía. También puede resultaros muy útil la guía editada por la Federación Vasca de asociaciones en favor de las personas con discapacidad intelectual. Por último, podéis acceder a un breve documento sobre las necesidades educativas más frecuentes de este alumnado y las posibles intervenciones específicas.

3. Altas capacidades

Como bien señala J. Tourón, “la polémica sobre el concepto de superdotación y talento ha venido siendo objeto de atención por los especialistas en este campo desde principios del siglo pasado. No obstante,  hay una serie de ideas comunes que están presentes, con mayor o menor énfasis, en todos los estudiosos e investigadores, ideas que llevan a huir del término superdotado”.

Una de ellas nos recuerda que resulta crucial entender que el talento se basa en unas condiciones personales (parcialmente heredadas) que se proyectarán (en el mejor de los casos) en diversos campos de la actividad humana. Pero es también esencial comprender que el talento no se desarrolla de manera espontánea. Por ello, la capacidad debe entenderse como potencial y el talento como rendimiento en mayor o menor grado, de modo que el talento es el resultado de aplicar el esfuerzo personal, la voluntad, al desarrollo de lo que inicialmente no son más que dudosas potencialidades.

El éxito de la educación estriba precisamente en hacer que el rendimiento de las personas se equipare a su potencial, algo que, por desgracia, no sucede en un buen número de ocasiones.

Aquí os dejo algunos materiales para abordar este interesante tema.

 4. Trastorno del espectro autista

Alrededor de uno de cada doscientos recién nacidos, en su mayoría varones, presenta durante su desarrollo un trastorno del espectro autista (TEA). Estos niños muestran dificiultades para comunicarse con su entorno y para establecer relaciones sociales. También emiten conductas repetitivas y estereotipadas.

El término TEA puede equipararse, de algún modo, al de trastornos generalizados del desarrollo (TGD). La idea de que existen diferentes grados de severidad en la manifestación de una misma condición (el autismo), goza de un alto respaldo entre la comunidad científica. Esta denominación proviene de los estudios de Lorna Wing y Judith Gould, realizados en Londres hacia 1979.

Como muy bien nos recordaba unos de los más brillantes pioneros en el estudio de este trastorno, Ángel Rivière, “el autismo nos fascina porque supone un desafío para algunas de nuestras motivaciones más fundamentales como seres humanos. Las necesidades de comprender a los otros, compartir mundos mentales y relacionarnos son muy propias de nuestra esoecie. Nos reclaman de un modo casi compulsivo. Por eso, el aislamiento desconectado de los niños autistas nos resulta tan extraño y fascinante como lo sería el hecho de que un cuerpo inerte, en contra de las leyes de la gravedad y de nuestros esquemas cognitivos previos, empezara a volar por los aires de nuestra habitación”.

He aquí unos cuantos recursos para introducirnos en este interesante tema.

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s